miércoles, 7 de enero de 2026

EL “EXCELSIOR” - Por Horacio Kiel

 


EL “EXCELSIOR”

El edificio Excelsior era una mole compacta y totalmente oscura en el medio de un campo de impactante belleza.
La sensación de vacío y calma alrededor era tan absorbente para muchos que uno pensaría que en el contraste con aquella obra épica de arquitectura podría surgir un vórtice.
Para jugadores adaptados a un ambiente tan desbordante era posiblemente un lugar ideal para jugar. Pero para la gente de ciudad podía ser como subir en línea recta en un F18 soportando una presión de hasta nueve fuerzas “G”- sí, es evidente que algunos aún no logran superar el deseo de ser MAVERICK en TOP GUN por unos segundos luego de ver la película. Digamos que tiene sus efectos secundarios- y con el efecto del exceso de aire limpio mover un peón en la cuarta fila parece todo un desafío.
Un desvío en la carretera junto a un letrero que decía “EXCELSIOR Torneo de Élite 2026” indicó el conductor que llevaba Arkady el camino hacia su destino.
El estacionamiento era subterráneo así que el jugador se bajó del auto negro deportivo y se dirigió por el camino Rosa hasta la imponente puerta de entrada.
El cambio de atmósfera era tan dramático al entrar que parecía haber cruzado un portal dimensional. Solo había una recepcionista en la sala principal vestida con un traje rojo rodeada de paredes infinitas de mármol negro sobre un piso negro brillante.
Arkady saludo y entregó su invitación para el torneo. Era en el piso 19 y comenzaría media hora le explico un excelente inglés.
 No había decoración alguna, al parecer era imposible mejorar la excelencia en su estado puro, y solo los jugadores de ese nivel podían ingresar.
Excelsior es una palabra en latín que significa “¡Más alto!”, “¡Siempre hacia arriba!” o “¡Superior!”, y se popularizó como lema del estado de Nueva York.
Simboliza la aspiración a lo más alto, la excelencia y la superación personal.
Dulce por diseño, letal por decreto.
Era un mundo aislado construido en un campo de Holanda donado por un artista gran aficionado al ajedrez.
Llegó al piso 19, el cual era de un verde resplandeciente, casi de una agresiva belleza. Inmaculado.
Ajedrez. Ajedrez por todas partes. El Mega Torneo de rápidas reunía al top 100 mundial completo, algo inédito.

Al salir del ascensor la atención de la sala lo envolvió. 
La energía eléctrica del verde radiante le daba a Arkady una sensación poderosa mientras sus zapatos negros de goma se deslizaban hacia el tablero veintidós.
Siempre le había asombrado lo tangible que resulta la fuerza de juego de un Gran Maestro de ajedrez. Es algo que se nota a simple vista, algo así como un resplandor de gloria. 
Una atención especial cargaba el aire modificando el espacio 
Llegó.
Nada más vestida de verde, recorría la sala con agilidad, una excepcional dama. Sus movimientos irradiaban un poder magnético, y su pelo negro -no demasiado largo- tenía un brillo afilado.
 Arkady pensó que bien podría ser la diosa Caisa en persona, o que al menos su presencia estaba en la sala. Estaba casi seguro de esto, aunque la razón se opone ideas tan trascendentes. Era como una orquídea estelar. 
Demasiado para este mundo tal vez. 
Parecía cerciorarse de que todo estuviese en orden, o, para ser más exacto, todo parecía ordenarse a su paso.
Por un momento pensó en correr tras ella y preguntarle directamente quién era. Sorpresivamente en ese instante la mujer lo miró como si hubiera leído sus pensamientos, su rostro blanco nieve acentuó su pequeño gesto que afirmaba con su mirada y que decía: SÍ, SOY YO.

Mientras Caisa desaparecía de la sala de juego, como una fuerza inspiradora de los creadores a través de una puerta blanca al fondo, Arkady pensaba en el hiper-ajedrez asimoviano, que se juega en un área cúbica -si es que se pudiera jugar realmente- y cuya aplicación práctica parece imposible para este mundo tal como lo conocemos. Al parecer fue la venganza de Isaac Asimov por no poder ganar ninguna partida de ajedrez en su vida, por tanto inventó una variante de juego que nadie podría llegar a jugar porque no podríamos ni comprender. 
Creo que lo comprendo, debe ser difícil vivir abandonado por ella.
“Esperaba ver las cosas de inmediato y me negaba a aceptar una situación en la que algo así no era posible”, decía el mismo Asimov. 
Arkady sabía que no podía ver de inmediato lo que estaba sucediendo, pero, como jugador de ajedrez debía tener paciencia. Es la única forma de subir, y aprender no siempre es fácil. Requiere, sobretodo, la disposición correcta. Eso decía su maestro.
 De pronto, volvió a mirar, y se encontró solo en la sala. Las piezas se movían solas como si hubieron fuerzas jugando partidas en todos los tableros. La dama apareció de pronto sentada erguida frente a él, con una expresión cómplice que decía: “te conozco bien” o “nos conocemos hace tanto, y ahora nos vemos finalmente.”
¿Qué clase de torneo era ese? ¿En que clase del mundo estaba? ¿Qué historia ocultaría ese increíble edificio en medio de la nada?
Su vestido verde sin mangas y su mirada constituían todo un universo.
Movió el peón a d4, y finalmente se desmayó.

FIN

Horacio Kiel
Honorary Chess Ambassador


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